martes 16 de julio de 2013
martes 16 de julio de 2013
Visita a la Granja Escuela del CEMJ El Madroño
Durante este curso, en la Escuela Infantil Latina VIII / La del Soto del Parral, hemos trabajado mucho sobre el centro de interés “los animales”, dado el especial entusiasmo que despierta en los pequeños. Los hemos clasificado por los lugares donde viven, su forma de desplazarse, por su tamaño…. Hemos visto cientos de imágenes, e incluso vídeos en los que hemos podido observar y oír sus sonidos más característicos. En fin, nos hemos hecho grandes expertos en la materia.
Pero a pesar de todo, nunca habíamos tenido la oportunidad de estar cerca de algunos de estos animales, por lo que nos planteamos participar en una actividad vivencial más emocionante, visitar una Granja Escuela donde poder disfrutar de la compañía de algunos de estos animales de una manera cercana y segura.
Así, con la compañía de un familiar por niño y tres educadoras nos marchamos a la Granja Escuela El Madroño, proyecto que forma parte de las actividades que se desarrollan en el Centro de Ejecución de Medidas Judiciales El Madroño, dependiente de la Agencia de la Comunidad de Madrid para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, que se convierte por unos meses en una granja escuela en la que hemos podido disfrutar gratuitamente de una provechosa jornada.
Nada más llegar nos esperaba un guía muy particular, un perro fiel que nos acompañó durante toda la mañana y que nos llenó de risas y carcajadas con su compañía. Hicimos varias rutas por la granja, acompañados en todo momento por las explicaciones y atenciones que los menores internos en el centro, convertidos en atentos monitores bajo la supervisión de sus educadores, nos ofrecían.
Primero nos encontramos con unas lindas ovejas a las que pudimos tocar y dar de comer con nuestras propias manos, más tarde los niños y niñas más atrevidos pasaron un rato con las ocas. También vimos patitos, unos más chiquitos, otros más grandes… Pero sin duda, lo que más curiosidad nos creó era ver dónde dormían las gallinas y los gallos, así que ni cortos ni perezosos nos adentramos en la casita de la gallinas donde, además, nos aguardaba una sorpresa… Nos encontramos un huevo, algo que dio para que hiciéramos toda clase de preguntas y nos inventáramos mil historias.
Nuestra última parada antes de regresar a la Escuela tuvo lugar en una pequeña huerta, donde cargados con nuestros cubos y palas plantamos lentejas y judías. Pero antes de irnos quisimos dejar un trocito de nuestro arte y nuestro amor plasmados en un mural que habíamos hecho para regalar a los monitores que tanto nos habían enseñado y tan cariñosos habían sido con nosotros.



Queremos dar un especial agradecimiento a todo el personal de la Granja Escuela El Madroño por el trato tan amable y delicado que dispensaron a educadoras, niños, niñas y familiares. Muchas gracias, volveremos a visitaros de nuevo.